sábado, 31 de agosto de 2024

Y llegó septiembre

 

Foto de Boris Pavlikovsky: https://www.pexels.com/es-es/foto/flores-calendario-marron-blanco-5490091/

Terminado ya el mes de agosto, cuando muchos ya han podido disfrutar de unas merecidas vacaciones, os traigo este post que va de la mano de una confesión que quizá pueda suscitar algo de polémica, pero que en el fondo confío que más de uno comparta en secreto. Para ponernos en antecedentes, he de aclarar que vivo muy cerca un lugar de costa (a menos de 10 minutos en coche). Uno de esos lugares en los que el sol brilla, el mar acaricia la arena, la brisa marina refresca el bullicio de las terrazas al aire libre y que es un destino vacacional por excelencia para muchos. Y aunque vivo muy a gusto aquí durante todo el año, hay un pero … (efectivamente, siempre hay lugar para un “pero”). He de admitir que en lo más profundo de mi corazón, ya en julio he empezado a contar los días para que llegue septiembre y que con el vuelva a haber huecos en las playas, hacer la compra deje de parecer una yincana y el tráfico deje de parecerse a una película de terror.

No me malinterpretéis, sobre todo si habitualmente os suele gustar veranear en lugares costeros. Este post no va dirigido, ni muchísimo menos, contra quienes disfrutan de unos días de descanso en la playa, es más me gustan la energía veraniega, la vidilla que tiene el paseo marítimo, el ambiente de bullicio en los chiringuitos y esos atardeceres que parecen de postal. Pero cuando llega el mes de julio y mi entorno se empieza a llenar hasta los topes, también suelen empezar a aparecer algunos … llamémoslos “desafíos veraniegos” que en algún momento puntual te suelen hacer añorar la tranquilidad de la temporada baja.

Una de las primeras señales inequívocas de que la temporada veraniega ya está aquí es que aparcar se convierte en misión imposible. Encontrar un hueco para aparcar y llegar a tu lugar de trabajo o simplemente hacer un recado en julio y en agosto equivale a jugar a la lotería. Da igual cuantas vueltas des o lo temprano que salgas de casa, siempre parece que has llegado tarde y el único hueco libre está a varios kilómetros de distancia de tu destino. Eso por no hablar de esos momentos de frustración en los que crees que has visto un aparcamiento, pero a medida que te acercas descubres que alguien fue más rápido que tu o que ya hay una moto aparcada en esa plaza. Pero, ¡bendito septiembre! En cuanto el mes asoma, la ciudad recupera su tranquilidad, los coches desaparecen, y de nuevo se puede aparcar en un tiempo y a una distancia razonable. ¡Sin estrés!

Otro fenómeno que acompaña a los meses de julio y agosto, es que incluso antes del amanecer empieza a aparecer en las playas una cantidad impresionante de sombrillas, sillas y toallas abandonadas, marcando territorio en primera linea. Y lo más curioso es que muchas de ellas pasan horas y horas sin que nadie las reclame. Ahí están, dominando la arena, impidiendo que nadie se acerque demasiado a la orilla, mientras sus dueños parecen haberse desvanecido en el aire. No sé si los dueños de esos aparejos de playa se pondrá el despertador a deshoras para que nadie les quite su espacio reservado o si habrán descubierto una nueva forma de tomar el sol sin ser detectados por el ojo humano. Lo que si sé, es que con la llegada de septiembre las sombrillas abandonadas y sus dueños desaparecen con la misma rapidez con la que llegaron, y uno puede, por fin, disfrutar de un chapuzón sin tener que sortear un mar de textiles multicolores.

Hay otro clásico veraniego más, que me deja perpleja cada año es la expedición al supermercado. Durante el resto del año, hacer la compra es algo rutinario, más o menos llevadero. Pero en julio y agosto, ir al súper es como participar en una especie de maratón. Las estanterías se vacían en un abrir y cerrar de ojos, hay gente discutiendo por la última sandía o el paquete de patatas fritas. Y claro, luego está el arte de maniobrar entre carritos, niños corriendo y personas que parecen estar allí solo para socializar. Pero en cuanto septiembre asoma por la esquina, todo vuelve a la normalidad. Los pasillos se vacían, los productos regresan a sus lugares habituales, y el supermercado recupera esa atmósfera tranquila que tanto se extraña durante los meses de verano.

Entonces, ¿Qué tiene septiembre que lo hace tan especial para quienes vivimos en regiones costeras? No es solo la vuelta a la rutina, ni la bajada de temperaturas (que también se agradece, no lo voy a negar). Es como ese amigo que llega después de una fiesta ruidosa y te invita a sentarte a charlar en calma, disfrutando del paisaje sin prisas. Es volver a pasear por la orilla de la playa sin tener que hacer zig-zag entre sombrillas y castillos de arena.

Y no, no tengo nada en contra de los veraneantes ¡ni mucho menos! Después de todo, ellos también son parte de la magia de vivir en un lugar como este. Pero, como en todo, también necesitamos un respiro. Y septiembre, es ese suspiro de alivio que nos devuelve nuestra pequeña porción de paraíso.



domingo, 21 de julio de 2024

Me los perdí

Desde que hace más o menos un año, después de una larguísima pausa, volví a sumergirme en en el mundo de los blog, en ocasiones ha habido momentos en los que simplemente no estaba inspirada como para encontrar un tema que realmente me convenciera lo suficiente para escribir una entrada. Luego en cambio, claro está, también hay momentos en los que la inspiración fluye a borbotones y lo que no hay es tiempo suficiente entre los ajetreos del día a día como para plasmarlo todo. Lo que hago en esos momentos, es anotar la idea general en una agenda que tengo a tal efecto, de la que voy tirando en esos momentos en los que la inspiración se resiste a llegar. 

A veces también tiro de "días internacionales" para crear un post, ya que creo que dan juego para ello. Precisamente para ello, guardé en favoritos no una, si no dos páginas de calendario de días internacionales. En ellos hay días internacionales dedicados a temas de todo tipo. Desde asuntos muy serios cómo determinadas patologías, pasando por días dedicados a ciertas profesiones, días para concienciar sobre temas medioambientales, días curiosos o días internacionales divertidos (y me dejo muchas modalidades en el tintero). 

Precisamente éste mes de julio, ya ha habido muchos días internacionales de los que hubiera podido sacar un buen post. Sin embargo este mes para mi también ha sido un mes de mucho ajetreo tanto en lo privado, como en lo profesional, por lo que muchos de esos días simplemente me los perdí. 

Pero no pasa nada, porque cuando no se puede, no se puede. De todos modos, aquí va una pequeña lista retrospectiva de días internacionales del mes de julio que más me han llamado la atención. 

En cuanto a los que aún están por venir ¿Quién sabe? Lo mismo llego a tiempo para homenajear alguno de ellos en su fecha 😅


1 de julio día internacional del Reggae



4 de julio día internacional del libro electrónico

Foto de Mia Dalisay: https://www.pexels.com/es-es/foto/mar-vacaciones-mujer-piernas-20649082/

13 de julio día internacional de la roca

Foto de Scott Webb: https://www.pexels.com/es-es/foto/fotografia-de-piedras-1029604/

17 de julio día internacional del emoji


19 de julio día internacional de sacar la lengua

Foto de Anastasia Lashkevich: https://www.pexels.com/es-es/foto/mujer-perro-mascota-mono-18851069/


Entre tanto por supuesto que ha habido muchísimos más días dedicados, a temas más serios, más trascendentes, pero han sido estos, al pasar revista por los días internacionales que me perdí este mes, los que más me han llamado la atención y que he querido compartir. 

P.D.: Hoy, 21 de julio por lo visto es el día internacional del gazpacho, con lo cual los días internacionales ya me han solucionado el menú de hoy. ¡Buen provecho a quien hoy lo homenajee con un buen gazpacho fresquito!




domingo, 30 de junio de 2024

¿Sabes cual es el dolor más doloroso?

No hace mucho, leí una pseudo noticia de esas medio "tontas" que te suelen salir en forma de "click bait" (si, si, también yo caigo en esos enlaces de vez en cuando. 

En ese artículo, que por cierto era corto a más no poder supongo que para promocionar un podcast, habían trasladado precisamente la pregunta que da título a este post a un médico anestesiólogo especialista en tratamiento del dolor crónico y la respuesta bajo mi punto de vista fue simple, pero genial. Según este Dr., "El dolor más doloroso es el que padeces tú". Poco importa en esa escala de dolor que lo que te duela sea un padrastro, una neuralgia o un mal de amores, puesto que si ya es malo que te duela, si además te duele en soledad, o que te duela y que no te crean, genera más sufrimiento emocional que el dolor físico en sí.

Pero dejando de lado que fuese un "click bait" y que por lo tanto el articulo fue de todo, menos de calidad, el mensaje en sí, me hizo reflexionar. Pues cuando el dolor es el nuestro, ya sea un dolor físico o emocional, es cierto que en el fondo nos es de poca ayuda si alguien nos dice que lo entiende o, aún peor, nos intenta "consolar" diciendo que "eso no es nada y que enseguida estaremos como nuevos", en los momentos pico de nuestro dolor éste siempre nos va a parecer el más grande. No creeremos que nadie lo pueda comprender realmente.  

Aunque es cierto que cada uno de nosotros siente su propio dolor como el peor, también es cierto que la empatía y la conexión humana pueden hacer maravillas. Saber que alguien está dispuesto a escucharnos, a entendernos (aunque  sea un poquito) y a estar ahí para nosotros puede hacer que percibamos nuestro dolor como un poquito  menos abrumador.

Sabiendo eso, la próxima vez que alguien nos hable de su dolor de muelas, en lugar de compararlo con lo más que lo pasamos aquella vez que estuvimos con ciática, deberíamos intentar recordar que, en ese momento, para esa persona, su dolor es el más doloroso del mundo mundial. 

viernes, 14 de junio de 2024

El momento es ahora

No hace mucho y cómo regalo atrasado de cumpleaños, me invitaron a un monólogo de un humorista que me gusta bastante y que venía a mi localidad.  Disfruté del espectáculo como una enana, lloré lagrimas de risa y me lo pasé "pipa", como se suele decir. Pero, además de sus momentazos de humor y risa, este monólogo en particular también era quizá uno de los más íntimos del humorista con paréntesis, frases y planteamientos que dan pie reflexionar en profundidad sobre cosas a las que en nuestro día a día quizá no les demos toda la importancia que realmente tienen. 

En uno de esos muchos momentos de reflexión hablaba sobre el valor incalculable del tiempo, de como pasa ante nuestros ojos a la velocidad del rayo al más puro estilo de las famosas frases de tipo "Un día eres joven y al otro haces tal o cual cosa". Apenas acabábamos de celebrar nuestro cumpleaños con el que estrenábamos una década y en un abrir y cerrar de ojos vamos por el cumpleaños 40, 50, 60 ...  

Conforme va pasando el tiempo ¿Cuántas veces no tenemos tiempo para esas cosas que realmente queremos hacer? ¡Demasiadas! Ya sea hacer un viaje, visitar a ese amigo al que hace tiempo que no vemos, aprender un idioma o simplemente tomar un café con las personas a las que queremos. Demasiadas veces no se puede porque  no hay tiempo. O eso creemos, pero no tenemos en cuenta que el tiempo es implacable y no espera a nadie. 

Muchas veces nos quedamos esperando el momento perfecto y no, no es  esa la manera. Más bien, debemos intentar parar un momento, darnos ese tiempo que de lo contrario pasará de largo cómo un soplo y hacer nuestro el titulo de este post procurando que el momento sea ahora. 

domingo, 26 de mayo de 2024

Momento paseo



No es ningún secreto que los paseos por la naturaleza me recargan muchisimo las pilas. Es mi manera de deshacerme del estres acumulado a lo largo de la jornada. Entre semana, aunque lo intento, no siempre queda mucho tiempo, ni ganas a veces, de disfrutar de ellos tanto como me apetecería. Cuando esto ocurre, intento resarcirme los fines de semana. 


Sea cuando sea que tengo oportunidad de dar uno de esos paseos, si entre semana, en fin de semana o en vacaciones, casi siempre llevo conmigo mi teléfono. No por qué, cual adolescente no pueda vivir despegada del teléfono ni un rato, si no por su cámara fotográfica. 



Y es que me gusta ir "capturando" las imágenes de lo que me voy encontrando por el camino, de lo que me parezca bonito o de lo que me llame especialmente la atención. Y aunque las mejores imagenes sean las que se quedan en nuestra memoria, de vez en cuando me gusta volver a pasar revista a esos momentos, capturados con la cámara del teléfono. 



viernes, 10 de mayo de 2024

Momento sonrisa


No te olvides de sonreír siempre que tengas oportunidad, porque la sonrisa .... 

  • Te ayuda a comenzar el día de una forma agradable, puesto que inconscientemente tu cerebro se encuentra mejor cuando sonríes. 
  • Una sonrisa favorece tus relaciones con los demás. La sonrisa es atrayente, todo lo contrario a un ceño fruncido. 
  •  Te ayuda en tu trabajo. Hacer las cosas de manera positiva contribuye a hacerlas mejor. 
  •  Contribuye a relajarte. Los inconvenientes del día a día se vuelven menos pesados. 
  • Es contagiosa, al igual que el mal humor. El hecho de que tú sonrías puede invitar a los demás a sonreír también.
  • Contribuye a tener mejores expectativas de futuro y te ayuda a construir las condiciones necesarias para lograr tus objetivos
  • Mejora notablemente  tu atractivo físico. Una sonrisa produce un efecto devastador en el sexo contrario. 
  • Fomenta y potencia tu sentido del humor. Logra que veas situaciones divertidas allá donde estés. 
  • Ayuda a tu sistema imunológico a funcionar mejor. Hay estudios que demuestran que una actitud positiva frente al cáncer ayuda a derrotarlo.  
  • Los sufrimientos físicos y mentales se vuelven mas pequeños. Los granitos de arena no se convierten en montañas.
  • Atrae las cosas positivas de la vida. Es como un imán de buen rollo tanto para las personas como para todo tipo de cosas inmateriales ... suerte, alegría, gozo ... 
  • Ayuda a tu cerebro a aumentar la producción de serotonina y endorfinas ("drogas" naturales que producen felicidad).
  • Te ves mas joven, tanto física- como mentalmente. 
  • Estimula la aparición de una de las mejores emociones que existen: La alegría. Al fin y al cabo,   estar alegres es lo único que debería de importar en la vida. 
  • Te hace más empático frente a los demás.
  • Ayuda a vivir más tiempo. Un carácter optimista y alegre es fundamental para alagar la vida,
  • Te ayuda a apreciar los pequeños detalles de la vida y a vivirlos con intensidad. 
  • No hay enemigo que pueda vencer a una sonrisa natural. Te hace más fuerte frente a las personas y las adversidades. 
  • Te ayuda a dormir mejor. Si duermes mal, prueba a intentar sonreír más durante el día. Tu estado de ánimo mejorará y te ayudará a relajarte. 

De manera que ya lo sabes .... sonríe, por favor ...

domingo, 5 de mayo de 2024

Feliz día de la madre


Hoy, primer domingo de mayo, se celebra en España el día de la madre. Vaya desde Momentos de Flossy una felicitación, un abrazo y un reconocimiento a todas las mamás. Y no me refiero solamente a las madres en el sentido más reconocido de la palabra, a aquellas mujeres que nos han gestado y alumbrado, si no también a las madres de sentimiento, aquellas tías, abuelas, nuevas parejas de papá, cuidadoras y todas las demás modalidades, que lo han dado todo por "sus niños" aunque en el sentido más estricto no eran sus madres. 


Quizá

  Una palabra pequeñita, tímida casi, que no se atreve a afirmar nada… pero que tampoco quiere negar. Vive en ese territorio extraño entre l...